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domingo, 27 de octubre de 2019

Morales alerta de golpe de Estado en Bolivia y opositores piden anular elecciones

AFP
Bolivia
El presidente de Bolivia, Evo Morales, alertó que sectores de oposición "preparan" un golpe de Estado "para esta semana", mientras que un grupo civil aliado de Carlos Mesa, rival del mandatario, propuso anular los comicios, en medio de una escalada de las protestas.

"Distintos sectores sociales se preparan para hacer golpe de Estado la próxima semana", dijo Morales, en el gobierno desde 2006, ante seguidores en una localidad rural de Cochabamba (centro).

Y agregó con ironía: "¿Que están diciendo: (del) martes no debe pasar, no debe pasar de esta semana. Fuera Evo Morales!!".

Su ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, explicó luego en la televisión estatal que la oposición "está llamando a la gente para confrontar para tomar las instituciones públicas, para desalojar al gobierno. Eso es una convocatoria al golpe de Estado".

Romero dijo que "antes los golpes de estado eran con militares, (ahora son) institucionales", citando los casos de Dilma Rousseff en Brasil o de Fernando Lugo en Paraguay. Como la oposición no controla instituciones, "han elegido la confrontación racial, la violencia para desestabilizar", manifestó.

- Pedido de anulación -

Para zanjar la crisis política -con la gente volcada a las calles y una huelga en varias regiones del país- Morales, polémico vencedor de los comicios en primera vuelta, propuso abrir el proceso electoral a una auditoría encabezada por la OEA, las Naciones Unidas y la Unión Europea, organismos que se avienen a la realización de un balotaje.

"No les interesa segunda vuelta ni que se realice la suditoria, no les interesa las elecciones mismas. Si no se quiere la auditoria, es que se está en una estrategia golpista", protestó Romero.
Mientras, una influyente plataforma que articula los comités cívicos regionales (Conade), que respalda al aspirante opositor Carlos Mesa, planteó que "dada la realidad del fraude electoral" exige "la anulación de las elecciones, además de la formación de un nuevo tribunal electoral, "esta vez imparcial".

Mesa, que gobernó bolivia entre 2003 y 2005, desconoció el sábado el resultado de los comicios así como sus "consecuencias políticas y jurídicas por ser éste el resultado del fraude y el incumplimiento".

Poco después Morales respondió tajante: "aquí no hay negociación política, aquí se respeta la Constitución y al partido que ha ganado en las últimas elecciones nacionales. Quiero que (eso) sepa la derecha boliviana".

- Ola de protestas -

En medio de un aumento de la tensión en varias ciudades bolivianas, especialmente en Santa Cruz (este), región motora del desarrollo nacional, el líder del comité cívico regional (derecha), Luis Fernando Camacho, llamó a no claudicar en las protestas.

En La Paz, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo, "el paro será contundente desde el lunes, con bloqueos y manifestaciones pacíficas", anunció el alcalde Luis Revilla, aliado de Mesa. 

Morales también anunció el sábado que celebrará su triunfo con sus seguidores en medio de una frecuentada autopista que une el centro con la pudiente zona sur, donde se han concentrado con mayor rigor las protestas.

Revilla llamó a desistir de esa celebración, pues "vamos a generar enfrentamientos innecesarios", reflexionó.

Grupos de sindicatos campesinos e indígenas afimes al presidente amenazaron también con "cercar las ciudades" y cortarles el aprovisionamiento de alimentos si la huelga contra Morales continúa.

A las protestas locales se unieron bolivianos residentes en España, Argentina, Perú y Estados Unidos, donde reapareció el exministro de Interior, Carlos Sánchez Berzaín, que huyó del país en 2003 tras caer el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, después de una represión a una rebelión popular que se saldó más de 60 muertos civiles y unos 500 heridos.

Según el ministro Romero, Sánchez Berzaín "ha participado protagónicamente en el diseño estratégico de este esquema conspirativo" en curso.