miércoles, 5 de septiembre de 2018

Convocan Comité Político para próximo lunes 10 de septiembre

El secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Reinaldo Pared Pérez, informó ayer que la reunión del Comité Político fue reprogramada para el lunes 10, a las 7:00 de la noche en la Casa Nacional de la organización.
“En conversación sostenida con el presidente del partido, Leonel Fernández, acordamos reprogramar para esta fecha”, indicó el senador por el Distrito Nacional.

La suspensión de la reunión que había sido pautada para el pasado lunes generó una serie de conjeturas y críticas, incluso, el miembro de ese organismo y precandidato presidencial, Carlos Amarante Baret, consideró vergonzoso que haya que esperar seis meses para convocar, al tiempo de precisar que existe “una grave disfunción organizativa”.

Entre los temas pendientes de decidir en el Comité Político figuran la celebración de primarias abiertas o cerradas, luego de que la Junta Central Electoral (JCE) otorgara un plazo de 75 días a los partidos para que especifiquen el tipo de proceso que van a elegir y el padrón a utilizar.

De hecho, ese es uno de los aspectos que ha agudizado la crisis entre las corrientes del expresidente Fernández y el primer mandatario. La posibilidad de reelección mantiene en ascuas a los leonelistas.

Armada frustra 5 viajes ilegales a PR, apresa ocho capitanes de yola

Miembros de Inteligencia Naval M-2 de la Armada Dominicana frustraron en las últimas 72 horas, cinco viajes ilegales a Puerto Rico, arrestaron a ocho organizadores y capitanes de embarcación, decomisaron varias yolas, en operativos que abarcaron los municipios de Miches y Sabana de la Mar, respectivamente.

Durante los operativos, que también abarcaron zonas de la provincia La Altagracia y La Romana, los agentes de inteligencia M-2 desmantelaron dos fábricas clandestinas de construcción de yolas, e incautaron algunas de las embarcaciones que estaban ya en proceso de terminación.

Un informe de la Armada Dominicana suministrado en la mañana de este martes, indica que entre los ocho hombres detenidos, algunos tienen amplio historial de traficantes de ilegales a Puerto Rico por lo que están siendo investigados para ser entregados en las próximas horas a las autoridades judiciales.

La institución indica que la frustración de los viajes ilegales a Puerto Rico, es el resultado del considerable reforzamiento de los controles en todas las costas nacionales, especialmente en la zona Este, que sigue siendo la más utilizada por los organizadores y traficantes de indocumentados.

La torre Wardenclyffe: el sueño que hundió a Tesla

Tesla entró en el siglo XX por la puerta grande, en la cima de su carrera. Y desde esa cima quiso hacer realidad el más grande de todos sus inventos, la torre Wardenclyffe: el centro de un futurista sistema de telecomunicaciones mundial. Por fin, aquella grandiosa idea vio luz verde en 1901. Pero en menos de un año el proyecto se torció y acabó hundiendo científica y económicamente a Tesla. ¿Qué pasó en aquel año?

Los geniales inventos de Nikola Tesla (10 de julio de 1856 – 7 enero de 1943) habían impulsado la tecnología de la corriente alterna, haciendo posible el alumbrado y el suministro eléctrico de grandes ciudades. Algo que le habría hecho millonario, de no ser por su generosidad (o ingenuidad, pues renunció a gran parte de los royalties acordados por el uso de sus patentes). Aún así, tenía el privilegio y los medios para poder investigar lo que quería. Y así lo hizo durante la década de 1890, que culminó con sus fascinantes logros en su estación experimental de Colorado Springs (en el lejano oeste de EEUU).

De ahí regresó Tesla a Nueva York decidido a realizar su sueño: crear un sistema de telecomunicaciones inalámbrico, con una tecnología totalmente nueva. Durante el año 1900 aquel elegante y espigado hombre de origen serbio (medía 1,88 metros y pesaba 64 kg) buscó financiación con reuniones y comidas en selectos locales de Manhattan: el lujoso hotel Waldorf-Astoria (en el que él vivía entonces), el club social The Players y el famoso restaurante Delmonico’s. Y así sedujo al financiero J.P. Morgan, quien en marzo de 1901 decidió invertir 150.000 dólares (equivalentes a más de 4 millones de dólares de hoy en día) en la construcción de la torre Wardenclyffe.

Morgan estaba muy impresionado por los logros de Guglielmo Marconi, su rival en aquella carrera tecnológica; pero Tesla logró persuadir al magnatedetallando las ambiciosas aplicaciones de su proyecto: “En cuanto esté terminado, un hombre de negocios de Nueva York podrá dictar instrucciones y estas aparecerán transcritas al instante en sus oficinas de Londres o cualquier otro lugar”, dijo entonces Tesla. “Podrá llamar desde su mesa a cualquier teléfono del mundo, sin ningún tipo de cambio en los aparatos actuales”, añadió convincente.

UN ANTICIPO DE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
Su visión era muy clara y anticipaba escenas de la sociedad de la información en la que hoy vivimos: “Un dispositivo barato, no mayor que un reloj, permitirá a quien lo lleve escuchar en cualquier lugar —ya sea en tierra o en el mar— música o canciones, el discurso de un líder político, las palabras de un eminente científico o el sermón de un clérigo elocuente, que habrán sido pronunciados en algún otro lugar, aunque sea distante. De ese modo cualquier imagen, símbolo, dibujo o impresión podrá ser transferida de uno a otro lugar. Millones de esos dispositivos podrán operar desde una estación como esta”.

Nikola Tesla frente a su bobina, en 1896. Crédito: Electrical Review
Con la inversión de Morgan, Tesla se puso inmediatamente manos a la obra. Compró un terreno de 81 hectáreas en un extremo de Long Island (Nueva York), encargó los grandes generadores y transformadores eléctricos necesarios a la Westinghouse Electric Company y contrató a un prestigioso arquitecto, Stanford White, entusiasmado con el proyecto. Juntos, Tesla y White diseñaron una torre de madera de 57 metros de alto, con una cúpula metálica semiesférica de 21 metros de diámetro; junto a ella un edificio principal, de estilo inspirado en el Renacimiento italiano, alojaría los laboratorios de investigación y las demás instalaciones de la estación de telecomunicaciones.