viernes, 30 de marzo de 2018

Batalla del 30 de Marzo de 1844

SANTO DOMINGO. El triunfo de los dominicanos en Santiago, en la Batalla del 30 de marzo del 1844, fue recibido con júbilo, luego de que los criollos al mando del general José María Imbert resistieran cinco ataques, por dos flancos, en los que los invasores tuvieron unas 600 bajas y una mayor cantidad de heridos, mientras los nacionales no sufrieron pérdidas.

Al mediodía del 30 de marzo empezaron los combates, con una carga haitiana, por el lado izquierdo dominicano que defendía el fuerte Libertad, la cual fue rechazada. El enemigo volvió al ataque y fue enfrentado por la artillería criolla, que empezó a diezmarlo. De nuevo, los foráneos embistieron y otra vez fueron repelidos con vigor.

Prontamente los haitianos arremetieron por el lado derecho, protegido por el fuerte Dios, donde los rechazaron en dos ocasiones. Allí “andulleros” de la sierra, comandados por el capitán Fernando Valerio, sembraron el campo de cadáveres a golpe de machetes.

Tras cinco horas de ásperos combates, los haitianos solicitaron una tregua para recoger sus muertos y heridos, “ocasión que aprovechó el general Imbert para entregar a los parlamentarios haitianos copia del comunicado de la Junta Central Gubernativa”, que daba cuenta de la muerte en Azua del general Hérard”, según narra el historiador Adriano Miguel Tejada en su “Diario de la independencia”.