sábado, 27 de febrero de 2016

Discurso Rendición de Cuentas del Presidente Danilo Medina ante la Asamblea Nacional 2016

Honorable Lic. Cristina Lizardo Mézquita,
Presidenta del senado de la República y de esta Asamblea Nacional;
Honorable Dra. Margarita Cedeño de Fernández,
Vicepresidenta de la República;
Honorable Lic. Cándida Montilla de Medina,
Primera Dama de la República;
Honorable Dr. Mariano Germán Mejía,
Presidente de la Suprema Corte de Justicia;
Honorable Dr. Milton Ray Guevara,
Presidente del Tribunal Constitucional;
Honorable Dr. Roberto Rosario Márquez,
Presidente de la Junta Central Electoral;
Honorable Dr. Mariano Rodríguez,
Presidente del Tribunal Superior Electoral;
Honorable Lic. Abel Martínez Durán,
Presidente de la Cámara de Diputados;
Honorable Dra. Licelotte Marte de Barrios,
Presidenta de la Cámara de Cuentas;
Honorable Dra. Zoila Martínez Guante,
Defensora del Pueblo;
Su Excelencia Reverendísima  Monseñor JudeThaddeusOkolo,
Nuncio Apostólico de su Santidad y Decano del Cuerpo Diplomático acreditado en el país;
Honorables Miembros del Cuerpo Diplomático y Consular Acreditados en la Republica Dominicana;
Honorables Miembros de Organismos Internacionales acreditados ante el Gobierno de la República Dominicana;
Honorables Miembros de la Asamblea Nacional;
Señores Ministros y demás funcionarios del Gobierno;
Autoridades Civiles y Militares;
Invitados Especiales;
Pueblo dominicano;
Este es el cuarto y último año de este periodo en que tengo el honor de comparecer ante ustedes.
Una vez más, en el día en que honramos a la Patria Dominicana y a sus héroes, me presento ante este Honorable Congreso de nuestro pueblo, para rendir cuentasdel gobierno.
Recuerdo muy bien cuando me dirigí ante ustedes el 27 de Febrero del año 2013, cuando llevaba apenas 6 meses siendo Presidente.
Muchos creían entonces que veníamos a hacer un gobierno corriente. Que no nos atreveríamos a realizar grandes transformaciones. Que veníamos solo a gestionar lo existente. Se equivocaban.
Llegamos al gobierno con un objetivo claro. Un objetivo difícil, que necesitaría de mucho esfuerzo, pero muy claro. Cambiar la República Dominicana, cambiarla para siempre.
De pie en este mismo podio, les dije que no serían pocas las batallas que tendríamos que librar, pero que para librarlas contábamos con el ejemplo denuestros héroes y libertadores, quienes nunca se apartaron de su rumbo.
Ese es el rumbo que hemos seguido estos cuatro años. Y efectivamente, con el ejemplo de nuestros próceres, con trabajo constante y, sobre todo, con el apoyo entusiasta de nuestro pueblo,la República Dominicana está cambiando.
Estamos librando una batalla tras otra y las estamos ganando. Luchamos contra una idea, una idea vieja, desgastada, que ha hecho mucho daño a este país.
Hablo de la idea de que las cosas no pueden mejorar. De que hay metas que otros países pueden alcanzar, pero nosotros no. De que hay sueños que nos están vedados.
Todos ustedes conocen bien esa idea, la han oído mil veces, algunos hasta le han puesto nombre, la han llamado el pesimismo dominicano, e inclusose le han dedicado libros.
Pero ha llegado ya el momento de cerrar esos libros.
Ha llegado el momento de creer en nosotros mismos.
Ha llegado la era del optimismo dominicano!!
Yo siempre he tenido la certeza de que somos capaces de hacer grandes cosas. Y en el 2012, el pueblo dominicano decidió creer en nuestro proyecto y apostar a que SÍ se podía cambiar.
Decidimos entonces que lo que logran otros países,si queremos, lo podemos lograr también. Que absolutamente ningún sueño es demasiado grande.Que podemos y debemos hacer lo que nunca se ha hecho.
El pueblo ya se cansó de pesimismoy se cansó de excusas. Porquenuestra gente sabe bien que el que quiere realmente hacer algo encuentra la forma, y el que no quiere, encuentra una excusa.
Hemos abierto los ojos y ahora vemos con claridad…
Que decir que el hijo de un hogar humilde no merece una buena educación, no es más que es una excusa.
Que creer que siempre va a haber analfabetos, es una gran mentira.
Que pensar que la salud es solo para el que la puede pagar, es otrogran engaño.
Que cosas como un estado de bienestar, o incluso el metro, o el 911, las tienen solo en Europa, nada de eso es verdad.
Que la República Dominicana siempre va a ser un país pobre, esa es la mentira más grande de todas.
Eso es lo que este gobierno ha venido a cambiar. Eso es lo que estamos demostrando. Que sí podemos.
Este país vuelve a tener esperanza, porque el cambio se nota, se nota en la calle y se nota en los pueblos.
No es una promesa, no es una oferta, es una realidad. Una realidad que se abre camino, paso a paso, día tras día.
Los dominicanos hemos recuperado la confianza en nosotros mismos, hemos recuperado el rumbo, y ya nadie puede pararnos.
Esta es nuestra revolución. Es una revolución de las expectativas, de la confianza y de la fe.Y es también una revolución material. De escuelas llenas,de hospitales nuevos,de campos sembrados y de comida en la mesa.
Esta es la revolución que les prometí. Esta es la revolución que estamos haciendo realidad. Una revolución que, en el fondo, es muy sencilla.
Trabajamos simplemente para que cuando un niño, o una niña, nazca en esterincón de las Américas que es nuestra patria, tenga todo lo necesario para crecer sano y feliz y ser todo lo que quiera ser. Que nunca más les digan a nuestros hijos e hijasque no pueden.
Esta es nuestra revolución, pacífica, ordenada, casi silenciosa, pero totalmente real.
Hay un país que en menos de cuatro años ha sacado de la pobreza a más de 950,000 personas.
Mientras otros entran en crisis económica, hay un país que está creciendo al 7%.
Hay un país que ha creado empleo para su gente durante 40 meses seguidos.
Mientras otros recortan en salud, hay un país que ha ampliado la cobertura a toda su población pobre.
Hay un país que, en menos de 4 años, ha puesto en marcha la mayor revolución educativa de su historia.
Hay un país de 10 millones de habitantes que ha recibido 5 millones 600 mil turistas este año.
Hay un país en el que la salud, la educación, el crédito y la vivienda son cada vez más derechos reales de cada uno de los hombres y mujeres que lo habitan.
Y si alguien les pregunta ¿que país es ese?, pueden decirles, con confianza, con una sonrisa:ese es mi país, esa es la República Dominicana!

La Independencia Nacional Dominicana cumplen hoy 172 años

Santo Domingo.- El pueblo dominicano celebra hoy, 27 de febrero, la fiesta de la Independencia Nacional, la más importante de las efemérides patrias. Un día como hoy en 1844, hace 172 años, los patriotas dominicanos liderados por Juan Pablo Duarte, Ramón Matías Mella, Francisco del Rosaro Sánchez, y otros, proclamaron la separación de Haití, que desde el año 1822 gobernaba por completo la isla La Española.
Ese día, después de años de organización y preparación política y militar llevada a cabo por el movimiento revolucionario dominicano La Trinitaria, creada por Juan Pablo Duarte, se disparó el emblemático trabucazo que selló para siempre la suerte de la naciente República Dominicana.
Historia
Domininación Haitiana 
La parte española de la isla fue invadida por la naciente República de Haití por razones de tipo económicas, sociales y políticas siendo la de mayor importancia la preservación de su propia independencia frente a un vecino que mantenía el sistema esclavista y que por sus propios intereses era un potencial enemigo de la recién creada república negra, en la que había sido abolida la esclavitud.
La invasión se produce casi sin ninguna oposición militar dada la diferencia numérica de ambos lados. La parte este o española tenía una población inferior al pueblo haitiano de esa época, además de la desorganización y miseria producto de la Guerra de la Reconquista en la parte española. Por otra parte, España estaba en franca decadencia y enfrentando los movimientos independentistas en el territorio continental y había perdido el interés por esta posesión cuyas minas de oro ya estaban agotadas.
La ocupación haitiana de la parte oriental de la isla que duró 22 años. Esta ocupación, que pretendía anexar el territorio oriental a Haití, produjo inmediatamente un gran malestar y repulsa en los habitantes españoles dado sus irreconciliables diferencias de idioma, cultura, religión y su organización política, pero sobre todo por su concepción diferente del derecho de propiedad de la tierra.