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miércoles, 9 de noviembre de 2016

Lecciones de las elecciones del 8 de noviembre en EEUU

EL AUTOR es sociólogo y escritor.
1.- El futuro presidente Donald Trump no es ni representa la maquinaria política del Partido Republicano de manera que, la victoria de estos en el Senado y en la Cámara de Representantes no augura necesariamente un entendimiento fluido. Es mas, puedo anticipar que el “establishment” , entre otros recursos y métodos de sabotaje, empezará a socavar a Trump, comprándole legisladores.

2.- La gente debe empezar a olvidarse de lo que es y era la izquierda y la derecha en los Estados Unidos y en cualquier otra parte. El mundo de hoy no está estructurado conforme a esas líneas divisorias antiguas y ya obsoletas. La gran división en los EEUU sin desmedro del tema racial y religioso existe, en primer lugar entre los ejecutivos de las corporaciones y lo que ellos representan por un lado y los millones de personas de clase media y trabajadores que se han empobrecido a causa de las políticas neoliberales y globalizadoras.

3.-Trump, como los agricultores y propietarios de bienes raíces, tiene su fortuna en territorio de los EEUU y no puede trasladarlas a otras partes del mundo. Esa condición de su patrimonio lo diferencia de la gente de Wall Street cuya fortuna y bienestar deriva de los negocios mundiales. Trump está obligado a proteger a los EEUU mientras que los otros no comparten esa necesidad ni ese interés. Los que como él, no pueden cargar con su patrimonio a cualquier otra parte, están interesados en la salud del país no forman parte del “establishment” cuya gente solamente es leal a si misma. Ellos y lo que representan ha sido repudiado masivamente en estas elecciones.

4.- Con Trump llega a su fin una parte de la hipocresía, de los modales y de los valores enraizados en Washington. Lo que ha sido “políticamente correcto” queda sustituido por lo que pienso, digo y hago sin temor de ser considerado grosero, imprudente o inoportuno. Trump representa un nuevo discurso y una nueva actitud que no se doblega ante las costumbres y las tradiciones corruptas de una ciudad como Washington. Por eso, la falta de vínculos suyos con ese “establishment” y esa ciudad en lugar de preocuparnos, debe alegrarnos porque da al menos una posibilidad de socavar su enorme poder y extraordinaria influencia.

5.- La salud de las instituciones democráticas de los EEUU no está en las manos de Trump sino de los millones de personas que votaron por el. Si se retiran a sus casas dejan el campo libre para que esas fuerzas lo arropen, engañen y sometan. Trump no es del gusto de esos poderes. No pudieron detenerlo, ahora tratarán de comprarlo, de sobornarlo, de aislarlo y si nada de eso funciona y si Trump decide honrar una parte de lo que ha prometido, entonces tratarán de matarlo.

6.- Dentro de los que votaron por Trump hay dos grandes corrientes o grupos. Los que aspiran y necesitan un país mas equilibrado social y económicamente y los que asocian el discurso desnudo de Trump con las formas mas intolerantes y obtusas de comportamiento político. Haber sido distinto para ganar puede resultar mas fácil que ser distinto para gobernar. Traicionar el discurso y las promesas está dentro de lo esperable.

7.- Lo mas importante, revelador y esperanzador del triunfo de Trump es la medida y la escala en que constituye una desautorización de esa élite corporativa que se ha adueñado del sistema político y de sus instituciones. La medida en que revela la complicidad mediática con esa élite, la manipulación de encuestas, de titulares y la conformación de una conjura gigantesca para engañar a la opinión pública.

8.- El triunfo de Trump no es ni pertenece al Partido Republicano. La derrota de Clintón pertenece por entero a la maquinaria del Partido Demócrata que despojó a Bernie Sander de una candidatura que hubiera sido ganadora. Ambas situaciones indican que ninguno de los partidos representa el sentir y las aspiraciones de esa población por lo tanto, las fuerzas que impulsaron a ambos tienen la posibilidad de conformar maquinarias políticas propias o transformar a fondo los partidos existentes y el modus operandi de su maquinaria.

9.- Muchos de los que votaron a favor de Trump lo hicieron, en gran medida para evitar que subiera Clinton. Igualmente, otros tantos de los que votaron por ella, lo hicieron para evitar a Trump. La gente cayó en la trampa de los modales groseros, de los disparates sobre un muro, de la sexualidad como tema de campaña y no vieron que detrás de esas apariencias de “nalgacultura” se ventilaba un enfrentamiento feroz entre la posibilidad de frenar la globalización neoliberal y la de rescatar el interés nacional.

10.- Numerosos gobiernos, muchos líderes políticos y partidos en todo el mundo se pronunciaron abiertamente contra Trump y a favor de Clinton. No lo hicieron por temor a los modales y formas de Trump y su inexperiencia como han pretendido sino porque esos lideres, sus partidos y sus gobiernos encarnan en cada uno de esos países la misma canalla enquistada en el “establishment” respectivo y llegaron al poder y se mantienen en el acudiendo a los mismos procedimientos empleados por Clinton y a los que penosamente arrastró a Obama. Por eso, no solo Clinton, sino todo el “establishment” mundial ha quedado desautorizado, denunciado, en entredicho y derrotado.

Que bueno que así haya sido.