Pandemia de coronavirus: Contador en tiempo real, mapa mundial.

lunes, 16 de junio de 2014

La paz ganó en Colombia

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, fue ayer reelegido con un 50.93 % de los votos de la segunda vuelta de las presidenciales, en las que tuvo como rival al uribista Oscar Iván Zuluaga, que obtuvo un 45.02% y ya aceptó su derrota.
En las últimas tres semanas Santos forjó y afianzó una inusitada alianza con la izquierda que le permitió dar la vuelta al resultado adverso de la primera ronda, celebrada el 25 de mayo, en la que quedó por detrás de Zuluaga (25.69% frente a 29.25%).
En la capital, feudo de la izquierda en Colombia, Santos logró un 52.48% de los votos, más de diez puntos por encima de Zuluaga, que sumó un 42.21%.
La euforia se desató en el cuartel electoral del presidente, en el norte de Bogotá, a medida que avanzó el rápido escrutinio realizado por la Registraduría Nacional del Estado Civil, que una hora después del cierre de los centros de votación había entregado ya los resultados definitivos.
Una escena muy diferente a la vivida en la sede uribista, cuyos seguidores empezaron a abandonar el recinto de campaña antes de que apareciera su candidato, quien compareció para advertir que pese a la derrota electoral, “la lucha continua”. “Me siento orgulloso de haber sido el candidato del uribismo a la Presidencia de Colombia”, agregó el aspirante, quien también felicitó a Santos por su triunfo.

La dominicanidad de la mano con Jack Veneno

Por: Néstor Arroyo
La “dominicanidad” más que un concepto es un sentimiento, razón por la que definirla o establecer qué o quiénes podrían representarla es una labor titánica. 
Sin embargo, y apuesto “la faja” en esto, sería aceptado por muchos que Jack Veneno representó en una época esa inefable idea. 
Jack Veneno fue, además de extraordinario “luchador”, un gran creador. El solo nombre, que dijo lo “tomó” de una novela de vaqueros que le gustaba, donde uno de los personajes se llamaba “Jack el Veneno”, es genial, sonoro y pegajoso. 
Ideó también una legión de personajes, “técnicos” y “rudos”, que forman parte de la memoria colectiva nacional: “El Príncipe Sabú”, “Los Hermanos Broncos”, “Hugo Sabino Beach”, “Puño de Hierro”, “El Puma”, “El Caballero Negro”, “El Taira” y los inolvidables enanos “Dominican Kid” y “Kid Bugalú”, son apenas una muestra de ello.
Esa “creatividad”, unida a la exuberante narración de Silvio Paulino, hizo época. Qué anuncios aquellos tan ingeniosos: “Forty Malt, un brazo de poder en cada cucharada”; “Esta es la lucha libre, el deporte que está conmoviendo a las grandes capitales del mundo...”; “Amarilis, échale agua”, o aquel inolvidable: “Todos los caminos conducen al Parque Eugenio María de Hostos”. O, cuando “voceaba” el narrador al borde del paroxismo: “…aprieta, aprieta, aprieta…”, y luego decía, ya casi sin voz, inaudible: “…llamen la ambulancia, AAAaaaaaaa…!!!!” 
Además, creó técnicas y “llaves” para luchar de una efectividad tal que dejaban a sus contrincantes tendidos en la lona. “La manigueta y la polémica” eran, sin dudas, fulminantes. Y, aunque “el tope especial” y “la tijereta”, implicaban más trabajo para dejar vencidos a sus contrincantes eran, igualmente, únicas.
También, para orgullo nuestro, obtuvo todos los títulos posibles. Desde Campeón Nacional Western, hasta llegar a ser “Campeón de la boliiiita del mundo”, aunque para ello solo se enfrentara a los “rudos” del patio. 
Una vez una vecina rompió su televisor con una olla en un momento que perdía una lucha el ídolo dominicano. Claro siempre con trampa, incluyendo “sal y piquetes en los ojos”. La doña tiró un grito, echó algunas pestes a esos malvados que le golpeaban hasta hacerlo sangrar, y le tiró al televisor la olla que tenía en las manos. No supimos como término todo. Sólo recuerdo que era una pelea “máscara contra cabellera”, “a tres caídas” y “sin límite de tiempo”. 
Jack Veneno era tan grande que incluso no se notaba que era “gordito” y que en una época casi no podía hacer su afamada “voltereta”. Era un mito viviente, quizá por ser “un hombre de pelo en el pecho”. 
Incluso, se puede afirmar de forma rotunda que, ningún dominicano que haya visto aquella pelea histórica frente al norteamericano “Rick Flair”, puede decir que no se sintió dignamente representado en ella. Fue algo apoteósico, solo él podía hacerlo, “el hijo de doña Tatica”. Allí puso la Patria y la Bandera en alto. 
Hubo de todo: “sillas rotas”, “patadas voladoras” y “hombres por los aires”. Y era igualmente, como buen dominicano llegado a la cúspide, generoso. Regalaba “salamis” y motores “Sam Yang”, los cuales eran: “fuerte para el trabajo y buenos para el paseo…”, además tenían un “insuperable motor de cuatro tiempos…”. 
Hoy nadie habla de él, es un gran olvidado como sólo se olvida a los grandes. Pienso que es un símbolo que debemos rescatar y que merece más “honoris causa”, premios y condecoraciones por sus “altos aportes a la Patria” que cualquiera. 
Y ni hablar de su mayor creación: “Relámpago Hernández”, apodado “La Gallina” o “El Genio del Mal”, quien era “la suma de todas las maldades”, sin dudas otro símbolo de la “dominicanidad”, ido a destiempo, que merece también todo el reconocimiento nacional. ¡“Se oye o no se oye”!

San Antonio es el campeón

Los San Antonio Spurs alcanzaron su quinto título de la NBA al vencer la noche del domingo en su cancha al Miami Heat 104-87 en el quinto partido de la final, impulsados por destacadas actuaciones de Manu Ginóbili, Kawhi Leonard y Patty Mills.
Ginóbili terminó con 19 puntos, Leonard aportó 22tantos y 10 rebotes, y el australiano Mills estuvo inmenso desde la larga distancia con cinco triples y 17 puntos, para darle a los Spurs su quinto título como franquicia, luego de los ganados en 1999, 2003, 2005 y 2007.
Leonard, el alero de 22 años con un notable desempeño en los últimos tres partidos de la serie, fue recompensado con el trofeo al Jugador Más Valioso de la Final (MVP).
Tim Duncan aportó 14 puntos y ocho rebotes y se llevó su quinto anillo de campeón, mientras el francés Tony Parker colaboró con 16 tantos y se adjudicó su cuarto campeonato.
Para los Tres Grandes de San Antonio y su entrenador Gregg Popovich la victoria representó una dulce venganza de la final del pasado año ante Miami Heat, cuando los Spurs se quedaron a seis segundos de ganar el título al perder los últimos dos partidos de los playoffs.