jueves, 4 de abril de 2013

Corea del Norte aumenta la tensión mundial y bloqueo a trabajadores surcoreanos

(CNN).- Corea del Norte despertó este miércoles una nueva preocupación en el noreste de Asia, al impedir que cientos de trabajadores surcoreanos acudieran a un complejo industrial conjunto, que sirve como un importante símbolo de la cooperación entre los dos países.
La decisión ocurre un día después de que Pyongyang anunciara sus planes para reiniciar un reactor nuclear que cerró hace cinco años, y tras varias amenazas contra Estados Unidos y Corea del Sur.
La retórica ardiente de Corea del Norte, impulsada por las sanciones recientes de la ONU, ante su último ensayo nuclear, han creado un ambiente de tensión en la península coreana, mientras Estados Unidos y Corea del Sur realizan ejercicios militares conjuntos en territorio surcoreano.
La amenaza que hizo Pyongyang el mes pasado, sobre un posible ataque preventivo nuclear contra Estados Unidos y Corea del Sur, causó cierta alarma, a pesar del escepticismo de analistas y funcionarios estadounidenses, respecto a que el ejército de Corea del Norte está lejos de llevar a cabo tal ataque.

El cofundador de Twitter ya está trabajando en su nuevo proyecto

El cofundador de Twitter, Biz Stone confirmó que ha creado una nueva compañía y que está trabajando en un nuevo proyecto, que lleva por nombre Jelly.
De momento, hay mucho secretismo en torno al proyecto y solo se sabe que será una aplicación móvil, tanto para smartphones como para tabletas.
Según un post del propio Biz Stone, se inspiró en las medusas (jellyfish, en inglés) para desarrollar este producto.
“Nos inspiramos en este animal por la forma de su cerebro, por ser mucho más “nosotros” y menos “yo”. En resumen, porque en los últimos 700 millones de años, esta estructura descentralizada ha tenido un éxito salvaje”, explicó.
Este aplicativo aún no tiene fecha de salida, pero el cofundador de Twitter adelantó que “será para todo el mundo y gratis”.

Obama es o podría ser el anticristo según Encuesta

Uno de cada cuatro votantes estadounidenses cree que Obama es o podría ser el anticristo, según reveló una encuesta publicada esta semana por el centro Public Policy Polling sobre la creencia de los ciudadanos en teorías conspirativas. Además, el sondeo también apuntó que el 29 % de los estadounidenses cree en la existencia de vida alienígena, el 37 % considera que el cambio climático es “un fraude” y el 28 % teme que una poderosa elite esté conspirando en secreto para dominar el mundo a través de un régimen autoritario global.
La encuesta, realizada entre el 27 y el 30 de marzo a 1.247 votantes registrados, planteó preguntas singulares como “¿Cree que Osama bin Laden sigue vivo?”, a lo que un 6 % de los encuestados respondió que sí, o “¿Cree en la existencia del Bigfoot?”, en la que admitieron creer un 14 % de los encuestados. Uno de los resultados más llamativos fueron las respuestas a la pregunta “¿Cree que el presidente Barack Obama es el anticristo?”, afirmativas en un 13 % de los casos, aunque otro 13 % reconoció “no estar seguro”, pero admitió esa posibilidad.

El 45 aniversario de la muerte de Martin Luther King, el hombre que tuvo un sueño

El aniversario 45 del asesinato de Martin Luther King, un hombre que hizo soñar a millones de personas que, hasta entonces y durante generaciones, habían vivido sumidas en el desprecio por el color de su piel. A este sueño se unieron otros muchos desposeídos, desfavorecidos o contrarios a un sistema que una clase privilegiada no estaba dispuesta a cambiar.
Era la década de los sesenta y Estados Unidos se erigía como el país más desarrollado del planeta y, sin embargo, grandes contradicciones alimentaban a una sociedad que vivía un cómodo presente con la vista puesta en un futuro que se prometía esplendoroso.
Una de las secuelas del pasado que este país arrastraba como una rémora era el segregacionismo racial, al que Martin Luther King se enfrentó consiguiendo arrastrar tras sus prédicas a millones de personas con el mismo color de piel, al mismo tiempo que contagió a otros sectores de la población estadounidense que sufrían las consecuencias de un desarrollismo imparable, pero que alimentaba en su seno la discriminación hacia los más débiles socialmente.