Ahora, la historia se repite. Otro satélite, el alemán Rosat (Roentgen Satellite), un observatorio espacial de rayos X, se precipitará este fin de semana contra la Tierra sin que, por ahora, sepamos exactamente dónde y cuándo ocurrirá.
Rosat es algo más pequeño que el UARS, pero es más peligroso, porque aunque las probabilidades estimadas de que alguien sea golpeado por alguna de sus piezas durante la caída son muy escasas, sí son más altas: una de cada 2.000, mientras que en el caso del UARS eran de una de cada 3.000.
Los científicos estiman que 30 piezas del ingenio espacial, cada una de 1,5 toneladas o más, no se desintegrarán durante su entrada a la atmósfera e impactarán sobre la superficie. El violento impacto hará que se esparzan en en una superficie de 80 kilómetros.
Los científicos estiman que 30 piezas del ingenio espacial, cada una de 1,5 toneladas o más, no se desintegrarán durante su entrada a la atmósfera e impactarán sobre la superficie. El violento impacto hará que se esparzan en en una superficie de 80 kilómetros.




